jueves, 11 de agosto de 2016

# Si me dices ven... Pero dime ven...

Me quemé con las cenizas de aquel amor al que prendimos fuego. A veces llegabas tarde y me acariciabas cuando dormía. No creo que haya una forma más bonita de decirle a alguien que le quieres.
Y me querías. Aquellas noches.
Yo nunca supe lo que sentía por ti, porque nunca lo había sentido por nadie. Entonces estaba perdida, sí, pero jamás deseé tanto que no me encontrasen .

Fue maravillosa, (y te lo digo ahora cuando ya es tarde),
esa forma de matar a la tristeza...

viernes, 22 de julio de 2016

# Puching ball

Soy un puching ball, un títere, una farsa. Soy un adhesivo por contrato, por cortesía.
Extraña vaya donde vaya, siempre culpa mía.
Ajena a lo cercano, solo experimento la felicidad lejos de casa o a solas. No hubo nadie cuando me estaba matando, todos miraban a otro lado o simplemente ninguno me estaba mirando.
No hubo nadie cuando no tenía lugar, cuando se quebró mi planeta en tantos trozos que ahora no soy capaz ni de encontrarme... No hubo nadie ni lo habrá.
No había nadie cuando lo necesitaba, menos cuando lo deseé. Soy una egoista pero siempre lloro a solas. Soy una egoista pero mi mierda es mía y que nadie la toque, y que nadie me la quite, y que nadie se atreva a ofrecerse voluntario para sufrirla conmigo, y mucho menos por mi.
Soy una egoista. Lo siento, supongo; es que rompo todo lo que toco. Soy un cactus con el doble de espinas. La mitad hacia fuera, la mayor parte hacia dentro.
Mi felicidad milimétrica supeditada a los antidepresivos, hija del desastre, sonrío, me disfrazo de valiente, soy fuerte, me digo, pero aquí conmigo vive el cierzo porque soy su madre y mientras yo sin entender por qué me abrace casi quien me abrace, sigo teniendo frío...

miércoles, 22 de junio de 2016

# Tempus fugit.

Un remolino mordiéndome los dientes se acerca sigiloso para decirme que estoy en un periodo extraño. Mi sangre se coagula y todo el universo da vueltas sobre mi hasta que me desoriento.
Desería que fuera más fácil, pero siempre fui de equivocarme por miedo a no saber qué habría pasado. El azar nunca me quiso.
Supongo que yo tampoco.
Hoy puedo decir que después de cargar veintiún años conmigo, he aprendido que el tiempo no es un ladrón ni un enemigo, que antes de quitar, da, que soy lo que sé y que no puedo besar el agua porque nací para arder. Aunque duela.
El tiempo no es amigo de nadie, pero a ti nunca te olvidaré.

lunes, 13 de junio de 2016

# Ojalá.

Corre, te estoy dando ventaja. Cuando cierre del todo la puerta no se te va a abrir ninguna ventana.
Juega, explora y descubre, y ojalá te despiertes un día y sientas no haberlo sentido. Y sientas habértelo perdido todo. Y sientas ese vacío que yo llamo hogar desde que eres el único que tiene las llaves de mi vieja casa.
Si eres cruel lo aprendiste de mi, no lo dudo. Pero lo mío era involuntario. Un acto reflejo. Un arma de doble filo; y te juro que yo era quien más se clavaba la daga.
Era una enajenación mental pasajera contra mi misma.
El efecto secundario, el daño colateral, fue estar ciega.
Ojalá un día te despiertes y sepas que no puedes hablar de mi con ella en la cocina. Ojalá que un día te de tanta pena saber que sólo tú sabes que existí como a mi que ya no existías cuando la luz llegó a mi vida.

domingo, 5 de junio de 2016

# Nada.

¿Pero qué quieres que te diga? Si vivo más de noche que de día, que aprendí a silvar porque tenía miedo, que sólo se llorar palabras y que estoy harta de que nunca me receten música y silencio. 
¿Qué esperas de mi, si ni si quiera sé quién soy? Si he aprendido a no escucharme y a moverme por inercia. 

¿Qué    coño    queréis   de mi? Si sólo sé agachar la cabrza y moderme la lengua y vomitar hasta la bilis? 

¿Qué   coño   esperáis   de mi? Que escucho llorar a mi madre y ya soy incapaz de temblar, que cambié de ciudad por alguien y me fui de esa misma por el mismo alguien. 

Yo, que soy una veleta, una peonza mareada, un mar de sangre, un pozo de lágrimas, no espero nada de madie y aún así me decepciono. No sé confiar y tengo miedo a mis iguales, así que dime tú, 
qué 
coño
esperáis 
de mi, 
si ni si quiera sé donde estoy.


viernes, 22 de abril de 2016

# Mordiscos al aire.

El problema surgió cuando empecé a temerle más a la pérdida que al engaño,
-esto fue ya hace años-
cuando edulcoré el dolor para que el resto de venenos no fueran insípidos a la boca,
-esto también-
quedé inhabitable e inexpugnable, un castillo vacío siendo yo mi propia ocupa.
-En realidad todo lo hice por idiota-

Tener estos palacios artificiales implicó evitarme los principios y voy saltando de final en final, soy Bambi en medio de un puto incendio. Respiro mirando hacia dentro, la música es luz, y la luz el silencio. Primero vino el miedo al fuego, después a la sombra, me miran con sus ojitos de locura, como si yo fuera una santa, una diosa, o una maldición cualquiera... Pero hace tanto frío aquí dentro... Y nadie se acerca. Soy una cinta rebobinando hacia delante y corriendo hacia atrás. No sé muy bien dónde estoy.

La sed vino primero. Y luego vino la costumbre de estar sediento, y cuando estaba mi sangre ensimismada en el desierto que este cuerpo era, le di a los ojos el privilegio de ser la extensión de la herida, y me morí de sed; como cualquiera.
A mi, que he vencido al temor de abandonar lo que quería para luchar por lo que merecía me han llamado puta, poliedro, bruja, rastrera, me han adjudicado enfermedades que ni padezco y me han hecho responsable de desastres que no estaban a mi altura. Ellos se han reído y han esperado el ataque, y yo avancé sin mirarles porque era una gata bailando sobre su tejado de zinc caliente.

Y si tú no lo entiendes no me conoces.
Y si tú no lo entiendes todavía eres un cobarde.

Grita, corre, juega, folla, malvive, siente lo que quieras, roba, o envenena o cura el cáncer o recicla o desnúdate o bájate las pasarelas, hazte pirata, puta, comandante, policía, bombero, mago, arcoiris, mariposa, hazte una bola de papel al final de la papelera una fruta podrida en la nevera, el moho de ese trozo de pan, hazte magia o hazte polvo, consume, vende, explora, gasta, huele, suda, restriega, besa, muerde, muere. Pero cuidado, a veces confundimos lo que queremos con lo que merecemos, y lo de que no hay que rendirse nunca nací sabiéndolo, como un sentido innato, pero lo de que hay cosas por las que no merece la pena luchar aún lo llevo a rastras como un lastre que me mutila y pide libertad. 

De todos los milagros yo tuve que quedarme con el de ser capaz de odiarme y recomponerme en la misma vida a costa de mi misma.

Yo ya lo he perdido todo, incluyéndome,
sólo por ganarme un poquito más,
aunque sea mentira, o aunque no sea del todo verdad,
¿qué más quiero... para qué os voy a engañar?